Brote de tosferina: ¿qué es esta enfermedad? ¿Cuáles son sus síntomas? | Sociedad

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Un brote de tosferina en Castilla-La Mancha, todavía activo, ha afectado, por el momento, a 124 personas, la mayoría de las cuales son niños. La Consejería de Sanidad de esta comunidad realizó un rastreo del contacto tanto en las familias como en las escuelas para controlar el brote e informó de que también se habían detectado dos casos en colegios de la Comunidad de Madrid.

Una tos violenta e incontrolable y las dificultades para respirar son algunos de los síntomas de la enfermedad infecciosa que se transmite por vía aérea. La etimología así lo recoge: proviene del latín tussis ferina, cuya transcripción literal es tos de fiera. Aunque en algunos casos puede provocar el fallecimiento del enfermo, las altas tasas de vacunación mantienen una mortalidad muy baja: por debajo del 0,1 por cada millón de habitantes en España, donde la inyección, que existe desde 1965, se incluye en el calendario vacunal a los pocos meses de nacer. En bebés y niños, la tosferina puede causar complicaciones graves como neumonía, apnea o convulsiones y, en caso de que la contraigan, necesitan atención médica en un hospital.

Estas son algunas de las claves de esta enfermedad infecciosa que afecta en mayor medida a los niños.

¿Qué es la tosferina y cómo se contagia?

Es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Bortedella pertussis. Se contagia por vía respiratoria mediante la tos o el estornudo de las personas enfermas. Aunque puede afectar a población de todas las edades, presenta un mayor riesgo cuando la contraen los lactantes.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de tosferina aparecen entre cinco y 10 días después de haber estado en contacto con las bacterias que causan la enfermedad y se desarrollan en dos fases. La primera, que puede durar entre una y dos semanas, implica congestión nasal y moqueo, una tos leve ocasional y una fiebre baja. En este primer periodo se puede confundir con un resfriado convencional, ya que la única manera de distinguirlos es la duración, por lo que su diagnóstico es más complicado.

Las afecciones más graves aparecen en la segunda fase, pasadas entre una y dos semanas. Los accesos de tos son cada vez más frecuentes, violentos e incontrolables y pueden desencadenar vómitos o dificultades para respirar. Generalmente, duran entre una y seis semanas, aunque pueden durar hasta dos meses, y se vuelven cada vez más comunes a medida que pasa el tiempo.

¿Qué complicaciones puede desencadenar?

Se dan, mayoritariamente, en bebés recién nacidos que no han recibido la vacuna de la tosferina. Uno de cada tres menores de un año que la contraen necesita atención médica en un hospital, donde las consecuencias más frecuentes son la apnea, que supone una suspensión breve en la respiración; la neumonía, que implica una inflamación del pulmón, y las convulsiones, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades. En los casos más graves, la tosferina puede provocar el fallecimiento del bebé, aunque los registros de mortalidad en España son muy bajos.

¿Por qué afecta en mayor medida a los bebés?

La manera de infectarse es la misma independientemente de la edad, según explica el doctor Francisco Sanz, secretario del Área de Tuberculosis e Infecciones Respiratorias de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). “El problema de la tosferina es que en niños pequeños implica una tos intensa, ahogos e incluso vómitos”, comenta Sanz, mientras que en adultos las consecuencias no suelen ser tan graves.

¿Cómo se puede prevenir la tosferina en lactantes?

La vacuna es la mejor fórmula y está incluida en el calendario de vacunaciones sistemáticas de todas las comunidades autónomas. Se administran al menos cuatro dosis en los plazos de dos, cuatro y once meses y a los seis años, aunque en algunas comunidades como Asturias también se incluye a los 13 años, según refleja el Ministerio de Sanidad. El doctor Sanz argumenta que “es posible que una persona vacunada se infecte”, aunque matiza que “normalmente los efectos son menos graves”. “La protección de la tosferina, como la de cualquier tipo, disminuye con el tiempo”, completa Sanz.

¿Se deben vacunar también las mujeres embarazadas?

Sanidad recomienda la vacunación de las mujeres embarazadas con el objetivo de crear una “doble protección”. “Al administrar la vacuna frente a la tosferina durante la última etapa del embarazo, aumentan las defensas en la embarazada. Estas defensas (anticuerpos) pasan a través de la placenta y protegen al recién nacido hasta que este reciba la primera dosis de la vacuna frente a la tosferina”, explican en una guía práctica sobre la vacunación de la enfermedad. Se recomienda realizar la inyección entre las semanas 27 y 36 de gestación.

¿Cuál es la situación de la tosferina en España?

En el año 2023 se registraron 2.211 casos, lo que supone multiplicar por 10 la cifra registrada en el año anterior. El uso de la mascarilla como medida de prevención contra la covid redujo también la transmisión por vía aérea de otras enfermedades como la tosferina, que en 2020, 2021 y 2022 registró un considerable descenso de los casos —unos 300 de media—. El doctor Sanz argumenta que “la virulencia de la bacteria” no es mayor que en los años previos a la pandemia, cuando se contabilizaron alrededor de 3.000 casos tanto en 2018 como en 2019, según datos del Centro Nacional de Epidemiología recopilados por el instituto de Salud Carlos III. El brote detectado en Guadalajara este jueves, con 124 casos, es el más grave de este 2024.

¿Se puede contagiar mediante el contacto con animales?

Hasta el momento no se ha detectado ningún caso en humanos que provenga de animales. “La tosferina la produce una bacteria que, en principio, no se contagia a través de las personas, no existe zoonosis [enfermedad infecciosa que pasa de un animal a un humano]”, comenta el doctor Sanz.

¿Cómo se cura?

Una vez detectada la enfermedad hay que acudir a un centro hospitalario para recibir el tratamiento. El doctor Sanz explica que la medicación habitual son “antibióticos del grupo de los macrólidos, que afectan directamente a la bacteria y facilitan la solución de los síntomas”. El tratamiento suele durar entre cinco y siete días, en función de la gravedad y del paciente.

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